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La preocupación por la Seguridad Vial ha sido una constante en las actuaciones desplegadas por la Junta de Castilla y León en el ejercicio de sus competencias en materia de transportes y de carreteras.
El aumento del parque automovilístico en la Comunidad Autónoma, el crecimiento del tráfico y la evolución de la accidentalidad han motivado el desarrollo y ejecución de políticas de planificación de las grandes obras públicas de infraestructura con la seguridad vial como uno de los objetivos principales; prueba de ello son las actuaciones que con un carácter progresivamente más ambicioso, se ha venido desarrollando en esta materia desde el año 1984 en los sucesivos Planes Regionales de Carreteras.
Sin embargo, la novedad de la Estrategia que
ahora se presenta radica en su carácter «integral». Son tres los factores que
influyen en la accidentalidad: Infraestructura y su entorno, vehículo y usuario.
Aunque las políticas de seguridad vial centradas en un solo factor proporcionan
resultados muy
positivos, el planteamiento de la Junta de Castilla y León apostaba ya desde el
año 1992 por actuaciones de carácter multidisciplinar; esta apuesta ha culminado
en la presente ESTRATEGIA PARA LA SEGURIDAD VIAL EN CASTILLA Y LEÓN que se ha
proyectado para su inmediata puesta en marcha –si puede expresarse así, dado que
muchas de las acciones en ella contempladas están, de hecho, ejecutándose en los
diferentes Departamentos de la Administración regional– extendiéndose en el
tiempo hasta la anualidad 2008, lapso temporal en el que las diferentes acciones
se irán desarrollando
–las ya operativas– o poniendo en marcha –las nuevas –.
Este planteamiento multidisciplinar, unido al establecimiento de objetivos con las características que reúnen las claves del éxito, según la experiencia de los países más avanzados en la materia (objetivos a largo plazo, cuantificados y ambiciosos), y el diseño de un conjunto de indicadores para el seguimiento de los resultados alcanzados constituyen las esencia de la Estrategia.
Con este enfoque y pretensiones ve la luz este documento que pretende ser el punto de encuentro desde el que los diversos Departamentos de la Administración regional puedan desarrollar una acción eficaz y coordinada con la que hacer frente a la lacra social de los accidentes en carretera, en el entendimiento de que sólo desde una óptica mutisectorial se puede ejecutar una tarea de tal envergadura.
Las premisas necesarias para calibrar el pretendido alcance de esta Estrategia son: Definir un escenario para la acción común, un conjunto de programas a ejecutar con sus correspondientes indicadores y un horizonte temporal.
La concreción de cada medida se ultimará para
cada período a que se decida referir –normalmente cada año natural de los
comprendidos en el quinquenio 2004-2008– conforme lo vaya proponiendo la
Comisión de Seguimiento, comisión donde estarán lógicamente representados todos
los Departamentos de esta Administración y los demás órganos e instituciones
implicadas. Dichas propuestas convertidas en acciones concretas a ejecutar a
posteriori por el órgano administrativo competencialmente llamado a
hacerlo darán a este documento de Estrategia su verdadero sentido y alcance de
«integral» pues tales acciones, múltiples y heterogéneas por su naturaleza
sectorial, nacerán de ese impulso de ser concebidas como acciones «para la
seguridad vial» que las aglutinará a todas en esa finalidad común.
En resumen , y como podrá comprobarse en el documento de «Financiación» con el que se cierra esta Estrategia, se trata de superar una visión del problema centrada casi en exclusiva en el factor infraestructura –y en esto la Estrategia en su arranque se vertebra sobre la práctica totalidad de las acciones contenidas en el vigente Plan Regional Sectorial de Carreteras, si bien es verdad que exitosamente acompañada hasta la fecha por acciones de otra índole, destacadamente centradas en el factor usuario a través, por ejemplo, de la distribución gratuita de sillas infantiles o de la formación en educación vial con los centros docentes– para , a partir de esta experiencia previa, proyectar hacia el futuro una «óptica de seguridad vial» a éstas y otras actuaciones que la Comisión de Seguimiento pueda proponer a los diferentes Departamentos de la Administración regional.