Norma técnica para conservación de carreteras de la Comunidad Autónoma del País Vasco

CAPITULO II. CONSERVACION DE FIRMES

2.1.- CARACTERISTICAS A EVALUAR y SUS INDICADORES E INDICES

2.1.0 Resumen.

El Estado de los firmes se evaluará respecto a las características siguientes:

2.1.1. Integridad estructural

Como indicador del estado de degradación estructural se utilizarán los índices de integridad estructural referidos al valor de la deflexión, medida con un aparato de gran rendimiento.

El valor que se tomará como representativo del índice será el de la deflexión que sólo sea sobrepasada por un tanto por ciento de las medidas efectuadas en la zona evaluada.

Los valores de la deflexión como indicador se referirán a unas determinadas estructuras de firme, condiciones de humedad del cimiento y temperaturas de las capas asfálticas.

Para ello y previamente se determinarán:

A estos efectos se define como vida de un firme el número de repeticiones de paso de ejes equivalentes de 13 Tm que es capaz de soportar, desde su construcción hasta el inicio de la degradación; y como vida residual el porcentaje de este número de ejes que, en un momento dado, puede todavía soportar.

La deflexión se utilizará:

Para ello se tomará como referencia el valor de la deflexión medida poco después de la ejecución de un firme nuevo o de una mejora del firme, comparando su evolución con la vida y vida residual del firme.

Los índices umbrales de la deflexión, indicativos de posible degradación estructural, se fijarán en función de los tráficos de las carreteras, de los aparatos que se utilicen para la medida de deflexiones y de las características de los firmes que resulten de los inventarios, en la Instrucción que con este objeto se podrá formular en un plazo aproximado de tres años.

Como complemento de la deflexión se utilizarán los indicadores de estado que se refieren, asimismo, a la integridad estructural, obtenidos mediante el reconocimiento visual periódico y sistemático de los firmes.

Estos indicadores pondrán de manifiesto la localización y causas de las degradaciones estructurales como por ejemplo:

2.1.2. Degradación superficial

Los índices de degradación superficial se referirán a las siguientes degradaciones, apreciadas mediante reconocimiento visual sistemático del firme:

Para cada una de estas degradaciones, en el reconocimiento visual sistemático del firme se indicarán grados de gravedad de la degradación y extensión de la misma, en la zona evaluada.

Para cada tipo de firme se establecerá una tabla que relacione valores parciales de un índice, con la gravedad en extensión de cada degradación.

Los umbrales, para los que deberá analizarse la conveniencia de actuaciones, se fijarán en función de los tipos de firmes que resulten del inventario, el tráfico y velocidad de circulación en la carretera, en la Instrucción que con este objeto sería conveniente formular en un plazo aproximado de tres años.

Como parte de la misma, en el primer año se establecerá la sistemática para llevar a cabo el reconocimiento visual con las formas de obtención y archivo de datos, así como la tabla de valores parciales del índice.

Como resultado del reconocimiento visual sistemático se emitirá un informe anual que contendrá,
además de los datos para evaluación de la integridad superficial, otros datos convenientes para la definición y programación de actuaciones específicas, especialmente:

Estas irregularidades habrán de ser tenidas en cuenta con carácter prioritario, por razones de seguridad, además de los distintos índices de evaluación, para analizar la conveniencia de actuaciones.

2.1.3. Regularidad superficial

La regularidad superficial es un indicativo del estado general del firme.

Muchas de las degradaciones de las superficies y de la estructura, así como del cimiento o la desnivelación de losas en los firmes de hormigón, ocasionan una falta de regularidad superficial.

Planteando la conservación bajo una estrategia de conservación curativa (donde hay baja regularidad superficial habrá que intervenir siempre, haciéndolo, eso si, de la manera más conveniente), la regularidad superficial se toma como parámetro fundamental para cifrar el estado del firme el índice P.S.I. (Present Serviceability Index). El P.S.I., con valor de índice entre 0 y 5, da una aceptación razonable hasta valores de 3 y conveniencia de actuación para índices comprendidos entre 3 y 2.

Sin embargo, para una conservación preventiva es necesario discriminar las causas de irregularidad y detectar algunas de ellas antes de que la irregularidad se produzca, para actuar más oportunamente.

Los índices de regularidad superficial se referirán a la calificación que corresponda a la regularidad del perfil longitudinal medida con un aparato de gran rendimiento.

Los umbrales para los que deberá analizarse la conveniencia de actuaciones que den lugar a regularización de la superficie variarán según sea el tipo de firme y la velocidad de circulación de la carretera.

Los índices umbrales se fijarán en función de los aparatos que se utilicen para la medida y de las características de los firmes que resulten de los inventarios, en la Instrucción que con este objeto se podrá formular en un plazo aproximado de tres años.

2.1.4. Adherencia

La adherencia de la rueda a la calzada en condiciones normales depende del coeficiente de deslizamiento rueda-calzada y de la textura superficial de esta última.

Los materiales que se utilicen para capas de rodadura tendrán esto en cuenta, tanto para conseguir una adherencia adecuada en la construcción de los pavimentos como para que estas características se mantengan todo lo posible a lo largo del tiempo.

No obstante el paso del tráfico y del tiempo suelen disminuir las condiciones inicialmente obtenidas, por lo que resulta necesario un seguimiento de su evolución y, en su caso, las actuaciones oportunas para mantener los niveles necesarios para la seguridad del tráfico.

Como indicador del estado del firme respecto a la adherencia se utilizarán los índices de deslizamiento referidos al valor del coeficiente de deslizamiento transversal medido con el aparato "Scrim").

En caso de utilizarse otro aparato de gran rendimiento, las medidas deberán correlacionarse con las que resulten con un aparato "Scrim" utilizado según la normativa de sus instrucciones de uso.

Como umbral para el que deberá analizarse la conveniencia de actuaciones que den lugar a una mejora del coeficiente, se señala el valor de CDT=0,50 y como umbral para el que, en cualquier caso, dicho tipo de actuaciones pasen a ser prioritarias, se señala el de CDT=0'30.

2.2.- INVENTARIO DE FIRMES Y SU ACTUALIZACION.

Se establecerá un inventario completo de los firmes de las carreteras de la red, por zonas de características homogéneas.

Como características de los firmes se detallarán:

Cuando estas características no sean conocidas se estimarán con la posible aproximación, dejando constancia de ello.

El inventario se actualizará cuando en la red se lleven a cabo actuaciones que determinen modificación de los datos que figuren en el mismo.

Para su establecimiento se señala con carácter orientativo el plazo de 1 año, formulándose previamente una Instrucción que a efectos de coordinación determine: su estructura, contenido detallado, formas de obtención y archivo de datos y sistemática de comunicación al mismo de las actuaciones realizadas.

2.3.- TOMA DE DATOS DE ESTADO Y COMPORTAMIENTO DE LOS FIRMES.

La toma de datos de estado y comportamiento de firmes se referirá a los siguientes índices:

La primera toma de datos para la totalidad de las carreteras, sujetas a evaluación, se realizará en el plazo de dos años.

Los tres primeros índices se tomarán con aparatos de gran rendimiento, empezando por las autopistas libres, autovías y carreteras de mayor tráfico y, dentro de ello, anticipando la toma de datos de aquellas carreteras que visualmente presente peores condiciones.

La segunda toma se realizará, en las zonas que en la primera evaluación sobrepasen el umbral de conveniencia de actuaciones: sería conveniente que se hiciese antes de las actuaciones si éstas se demoran más de dos años desde la toma anterior y antes del sexto año, si no se llevan a cabo actuaciones.

Como referencia de futuro comportamiento se tomarán medidas nuevamente, a ser posible dentro del año siguiente a la ejecución de actuaciones.

En las zonas en que no se alcance el umbral para análisis de conveniencia de actuaciones, no será necesario tomar nuevas medidas de los índices, dentro del plazo de seis años fijado para completar la normativa.

El reconocimiento visual sistemático se establecerá a ser posible con periodicidad anual, de forma que a partir de los datos obtenidos el 2º año, pueda establecerse para toda la red la evaluación de carreteras por causa de degradación superficial.

2.4.- REFERENCIAS DE LOS DATOS DE INVENTARIO Y RECONOCIMIENTO.

Todos los datos de inventario, de ejecución inicial de las obras y de actuaciones sucesivas, así como los de reconocimiento visual y los tomados con aparatos de gran rendimiento se referenciarán de forma que sean identificables con facilidad y sin posibilidad de confusiones.

La referenciación de las zonas se hará según la nomenclatura de la carretera y su/s punto/s kilométrico/s, indicándose la fecha en que se establece, y efectuando su puesta al día cuando se produzcan alteraciones en las nomenclaturas o puntos kilométricos.

2.5.- EVALUACION DE LOS FIRMES

La primera evaluación de firmes de la totalidad de las zonas, es aconsejable que se inicie después del plazo de dos años dedicados al inventario y a la primera toma de datos.

La evaluación se realizará anualmente, con los datos disponibles. Para cada zona comprenderá los índices de estado y comportamiento, así como las irregularidades singulares a tener en cuenta para la programación de actuaciones, obtenidos del informe de reconocimiento.

La evaluación se realizará separadamente para cada una de las características indicadas en el punto 2.3.

Se comenzará con la evaluación de la integridad estructural, a partir de la cual se establecerán los porcentajes de firme de la zona con más o menos vida residual.

Esta evaluación se realizará por uno de estos dos procedimientos:

La evaluación de la integridad superficial se llevará a cabo en base a los datos de tráfico y meteorología de las características de ejecución de la capa superficial y de los datos del reconocimiento visual sistemático, por aplicación de funciones de comportamiento deducidas estadísticamente.

La evaluación respecto al deslizamiento se efectuará con los datos preferentemente del "Scrim", de ejecución de la rodadura y de tráfico a soportar y soportado, por comparación a las funciones de comportamiento deducido para materiales análogos en zonas de meteorología similar.

En la elección de zonas del firme se considerarán separadamente las que por sus características geométricas o de uso, dan lugar a una distinta solicitación de los usuarios: frenado o maniobra.

Igualmente se considerará la estadística de accidentes ocurridos con carretera mojada y las zonas propensas a encharcamiento señaladas en el reconocimiento visual sistemático.

Finalmente, la evaluación de regularidad superficial se realizará en base a las degradaciones que el firme presente, en función del tipo, la velocidad de circulación y las medidas tomadas del índice.

2.6.- CRITERIOS DE PROGRAMACION Y DEFINICION DE ACTUACIONES

En base a las operaciones de conservación de firmes, de carácter rutinario, a la evaluación de los
índices de estado y comportamiento y a las singularidades detectadas, se procederá a la programación de actuaciones.

Como criterio base de programación se tomarán:

Se partirá de la evaluación de la integridad estructural, para cuya conservación son necesarios dos tipos de actuaciones:

Correlativamente con las actuaciones para la integridad estructural correspondiente a una determinada estrategia, se presentarán necesidades complementarias de actuaciones a efectos de integridad superficial, regularidad superficial y deslizamiento.

Habrá que considerar las posibilidades de que la actuación coadyuve, al propio tiempo, a la conservación de la adherencia y de la integridad estructural, o de la de la integridad de la capa superficial e incluso se contemplará la mejora simultánea de la regularidad superficial del pavimento.

Los programas se deberán formular con detalle y las actuaciones que no estén tipificadas conviene que se definan con una metodología de proyecto lo suficientemente conocida y aceptada.

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