Artículo 5. Proyectos de vertidos a través de emisarios submarinos.
5.1 Elementos técnicos del proyecto.
El proyecto de vertido a través de un emisario submarino,
además del cumplimiento de las obligaciones administrativas que sean exigibles, definirá
los siguientes elementos técnicos:
La longitud del emisario, las coordenadas del punto de
vertido (longitud, latitud y profundidad), el número, tipo y disposición de los
dispositivos difusores y los mecanismos de transporte, dilución y autodepuración que
definen su eficacia en función del impacto que tiene el vertido sobre el nivel de
contaminación de las aguas costeras.
En zona de playa, sea de arenas, materiales sueltos o
gravas, deberá prestarse especial atención a las variaciones estacionales del perfil de
la playa, así como al perfil de erosión que puede resultar de los temporales
previsibles, de manera que el emisario no se vea afectado por estas variaciones, con una
probabilidad admisible. En el proyecto deberán justificarse los criterios de
admisibilidad adoptados para cada supuesto.
La comprobación de la estabilidad mecánica y estructural
de la obra, a través del análisis de las solicitaciones y esfuerzos a que ésta quedará
sometida por la acción del mar.
Las características de los materiales empleados en su
ejecución, que garanticen la estabilidad química de la obra frente a las agresiones
producidas por el medio marino y por el agua residual que transporta la conducción.
Los métodos constructivos y la integración de la obra en
su entorno, teniendo en cuenta las necesidades de mantenimiento y conservación del
emisario y las interferencias que éste pueda introducir sobre los mecanismos de dinámica
marina.
5.2 Redacción del proyecto.
El proyecto del emisario submarino deberá contener, al
menos, los siguientes documentos:
5.2.1 Memoria.
La memoria deberá incluir el análisis de las
alternativas de vertido que se hayan considerado, de acuerdo con lo exigido en los
apartados 4.2 y 5.3.3, y justificar en cada caso la solución
adoptada, así como los cálculos de la hidráulica del emisario y de los procesos de
dilución y autodepuración que se producen tras el vertido.
También deberá contener una justificación detallada del
sistema de tratamiento a que se someterá al efluente, con los cálculos correspondientes
al grado de depuración que se obtendrá con su funcionamiento.
Igualmente, la memoria contendrá la descripción
detallada y justificada de un Plan de Operación y Mantenimiento que permita, mediante las
acciones periódicas que se establezcan, la adecuada conservación y funcionamiento de
todo el sistema de depuración-vertido, así como el control del mismo.
Dicho Plan deberá incluir las acciones a tomar en el caso
de que durante la ejecución del Programa de Vigilancia y Control a que se refiere el
apartado 5.2.4 y el artículo 7, surjan problemas
estructurales o de funcionamiento, especialmente en el supuesto de rotura o fallo de las
juntas, que origine una fuga importante y una contaminación súbita y grave de la zona.
5.2.2. Estudios complementarios.
Este documento preceptivo, que deberá formar parte de la
memoria, contendrá todos los trabajos y estudios complementarios que se hayan acometido
para la obtención de la información necesaria para el proyecto del emisario,
como se determina en el apartado 5.3.
5.2.3 Planos.
El proyecto deberá incluir planos de ubicación general
(escala 1:50.000) y local (escala 1:5.000), planta y perfil longitudinal (escalas 1:1.000
y 1:2.000), situación de los vertidos próximos y zonas de usos identificados (baño,
pesca y cultivos marinos, áreas de especial interés ecológico u otros), además de
detalles completos de los elementos de la obra y de la instalación de tratamiento
prevista.
En los planos de planta se deberá reflejar el límite
interior del dominio público marítimo-terrestre y de la ribera del mar, los cuales
serán facilitados, previa solicitud, por el correspondiente Servicio Periférico de
Costas del Ministerio de Obras Públicas y Transportes.
Se expresará también la superficie ocupada por la
conducción e instalaciones auxiliares sobre el dominio público marítimo-terrestre.
5.2.4 Programa de Vigilancia y Control.
El proyecto deberá incluir un Programa de Vigilancia y
Control suficientemente detallado que permita, mediante los estudios periódicos que se
establezcan, la comprobación estructural y funcional del emisario, el seguimiento del
impacto del vertido en la calidad del medio marino y el cumplimiento de los objetivos de
calidad. Dicho programa deberá tener en cuenta lo indicado en el artículo
7 de esta Instrucción.
5.2.5 Pliego de prescripciones técnicas particulares.
En él se consignarán las características de los
materiales y los tipos de ensayo de los mismos, las normas para la elaboración de las
distintas unidades de obra y las precauciones y dispositivos a emplear en el proceso
constructivo.
5.2.6 Presupuesto.
El presupuesto contendrá, por unidades de obra, la
cuantía detallada de los trabajos a realizar en el dominio público marítimo-terrestre.
Asimismo, contendrá, por unidades de actuación, la
expresión detallada de los costes de operación, mantenimiento y vigilancia y control que
se hayan establecido en el proyecto.
5.3 Estudios complementarios.
Los estudios complementarios referidos en el apartado
5.2.2, y que deberán realizarse en las condiciones que más adelante se señalan, son los
siguientes:
5.3.1 Características del efluente.
Con objeto de determinar las características del
efluente, el proyectista deberá recabar y completar la información disponible sobre la
población o industria que genera el agua residual, el tipo y cantidad de descargas
singulares que vierten a las conducciones colectoras, la población y su variabilidad
estacional y el tipo de depuración prevista. Si el sistema colector es de tipo unitario,
deberá tenerse en cuenta también la pluviometría de la zona.
Se harán estimaciones del caudal y de la carga
contaminante para el año de entrada en funcionamiento, así como para diez y treinta
años después, indicando claramente para estos tres años los valores estimados en
condiciones de caudal medio, mínimo y punta en tiempo seco. En sistemas colectores de
tipo unitario se indicará también el caudal punta en tiempo de lluvia con períodos de
retorno de diez y cincuenta años.
Además, se explicará el modo de funcionamiento previsto
del emisario para cada uno de estos casos.
Para primeros tanteos y en vertidos urbanos procedentes de
poblaciones con menos de 10.000 h-e se puede considerar que el caudal punta en tiempo seco
es de 7 l/s por cada 1.000 h-e y que las características del agua residual corresponden a
las indicadas en la tabla siguiente:
Características orientativas de los efluentes urbanos que
se podrán adoptar en poblaciones de menos de 10.000 h-e:
- Materia orgánica como DBO5: 350 mg/l.
- Materias en suspensión: 600 mg/l.
- Nitrógeno total: 30 mgN/l.
- E. coli: 108/100 ml.
Para poblaciones de más de 10.000 h-e y para vertidos
industriales deberán evaluarse las características del agua residual, los caudales
vertidos y su viabilidad a partir de una campaña de medidas, cuyos resultados formarán
parte integrante del proyecto.
En el caso de que exista depuradora en la localidad o se
construya con el emisario, las cargas anteriores se reducirán de acuerdo con la
especificaciones de funcionamiento de aquélla, justificando el proyectista los valores
adoptados.
En los sistemas colectores de tipo unitario, si la
capacidad de éstos es superior a la del emisario, podrá existir un aliviadero que, a
través de una conducción de desagüe, evacue al mar el exceso de caudal. Para ello
deberán cumplirse las siguientes condiciones:
- a) La capacidad del emisario debe ser suficiente para que con caudales de lluvia
correspondientes al período de retorno de diez años, el aliviadero funcione menos de
cuatrocientas cincuenta horas al año, en el caso general, y menos del 3 por 100 de la
horas de la temporada de baños, cuando el aliviadero esté situado en una zona de baño y
el efluente contenga contaminantes regulados para este tipo de zonas. A estos afectos,
puede resultar conveniente la construcción de balsas de retención para el caudal
excedente.
Para el cálculo de la capacidad del emisario en un momento dado se
tendrán en cuenta la potencia de bombeo instalada en condiciones fiables de operación y
las variaciones del nivel del mar debidas a mareas astronómicas y meteorológicas.
Naturalmente, la capacidad podrá variarse en años sucesivos modificando la potencia de
bombeo.
- b) El aliviadero sólo podrá entrar en funcionamiento con caudales superiores al caudal
punta en tiempo seco.
- c) Con el aliviadero funcionando, el vertido realizado a través del emisario debe
seguir cumpliendo los criterios establecidos por la normativa vigente en cuanto a normas
de emisión y objetivos de calidad.
- d) El caudal vertido por el aliviadero debe haber pasado por un sistema de rejas para su
desbastado.
Por otra parte, la capacidad de los distintos tramos de los colectores
será suficiente para que los aliviaderos situados en cabecera de tramo, cuando viertan al
mar, funcionen con las mismas limitaciones que los aliviaderos de emisarios.
5.3.2 Usos de la zona.
Dentro de la zona potencialmente afectada por el vertido
que se proyecta se delimitarán las áreas homogéneas, en cuanto a usos habituales y
permitidos, tales como el esparcimiento, el disfrute estético, la navegación, la pesca y
el cultivo de especies marinas, la preservación y promoción de la vida marina y la
desalación, potabilización y abastecimiento industrial de aguas.
Se hará constar expresamente la existencia de cualquier
otro vertido de aguas residuales en la zona afectada por el emisario y los datos que
permitan establecer su naturaleza, características e incidencias sobre la calidad
ambiental.
5.3.3 Alternativas de vertido.
Los proyectos de emisario submarino han de incluir un
análisis de alternativas de vertido, justificando la solución adoptada.
Dentro de este análisis se tendrá en cuenta la
conveniencia de proyectar un solo emisario que dé servicio a varios vertidos próximos,
en vez de proyectar uno por vertido. Para ello se considerará la compatibilidad química
de los efluentes y se determinarán los costes de construcción y explotación de cada
alternativa, incluyendo los costes derivados del Programa de Vigilancia y Control.
5.3.4 Parámetros oceanográficos.
El proyecto del emisario habrá de tener en cuenta los
parámetros oceanográficos que a continuación se indican:
- Perfiles de temperatura y salinidad en la zona de vertido.
- Corrientes.
- Coeficientes de dispersión de la pluma.
- Coeficientes de autodepuración de los parámetros no conservativos.
- Biocenosis inicial y contaminación de fondo.
- Batimetría, geofísica y geotecnia.
- Clima marítimo.
- Dinámica litoral.
Para la determinación de estos parámetros
oceanográficos se tendrá en cuenta lo expuesto en el «Apéndice
A: Medida de los parámetros oceanográficos».
5.4 Disposición general y métodos de cálculo.
5.4.1 Sistemas de impulsión.-
El sistema de impulsión se proyectará de forma que se
minimice el consumo de energía, sacando el máximo partido de las posibilidades de
vertido por gravedad.
No obstante, en todos los casos deberá garantizarse la
adecuación del caudal del emisario a las diferentes condiciones de funcionamiento, tales
como caudal afluente, nivel del mar o pérdidas de carga. Para ello, casi siempre será
necesario instalar una estación de bombeo en cabecera del emisario; en estos casos,
deberán disponerse una o más bombas de reserva que permitan asegurar el correcto
funcionamiento del emisario, si se avería una de las bombas principales. En el caso
excepcional de que se disponga de carga hidráulica suficiente, por diferencia de cotas,
el control de caudal se hará mediante dispositivos de disipación de energía.
5.4.2 Tramo terrestre del emisario.
El trazado del tramo terrestre del emisario desde la
instalación de tratamiento hasta el punto de entrada al mar se hará de forma que:
- a) Si existe un subtramo paralelo a la costa, éste se construirá fuera de la ribera
del mar y de los primeros veinte metros de los terrenos colindantes, salvo que se integren
en paseos marítimos u otros viales urbanos.
- b) El subtramo situado en la ribera del mar tendrá la mínima longitud posible.
Además, si la ribera está constituida por materiales sueltos, como arenas, gravas y
guijarros, deberá ir enterrado con un recubrimiento no inferior a un metro, incluso para
los perfiles de playa más desfavorables de entre los esperables en la zona. Si se trata
de una costa rocosa, se minimizará el impacto visual por consideraciones estéticas.
El punto de entrada al mar se elegirá teniendo en cuenta
los siguientes factores, cuando resulten aplicables:
- Proximidad a la instalación de tratamiento.
- Disponibilidad de terrenos apropiados para los trabajos de construcción o de
instalación del emisario.
En áreas de materiales sueltos, la estabilidad de la zona
marítimo-terrestre respecto a la dinámica litoral, evitando destruir, en lo posible, los
afloramientos rocosos. Presencia de vaguadas submarinas que faciliten la protección del
emisario o que permitan alcanzar profundidades mayores con menor longitud de conducción.
5.4.3 Posición y dimensiones del difusor.
Desde el punto de vista ambiental, éste es el elemento
fundamental en el proyecto de un emisario. Por ello, deberá ser objeto de un profundo
estudio en el que se utilizará la información obtenida en los estudios complementarios
mencionados en el apartado 5.3 y se aplicará un conjunto de modelos de cálculo cuya
complejidad deberá ser proporcional a la importancia del emisario, mediante un proceso de
tanteos sucesivos enfocado a sacar el máximo provecho de la capacidad de dilución,
transporte, dispersión y autodepuración del medio receptor, que permitirán definir la
posición y dimensiones del difusor y que garanticen el cumplimiento de los objetivos de
calidad impuestos por la normativa vigente.
Salvo casos excepcionales debidamente justificados en los
que simplemente se deje abierto el extremo del emisario, el dispositivo de vertido estará
constituido por un difusor, entendiendo por tal un tramo del emisario situado en el
extremo opuesto a la instalación de tratamiento, en el que se han dispuesto un conjunto
de orificios, boquillas o derivaciones por las que se reparte el caudal vertido con el fin
de aumentar su dilución inicial.
En cualquier caso, con el fin de garantizar también una
cierta protección de la zona de inyección, mediante la rápida reducción a niveles
aceptables de las concentraciones de algunos contaminantes (típicamente sólidos en
suspensión y demanda bioquímica de oxígeno) bajo cualquiera de la hipótesis previstas
de caudal, se asegurará una dilución inicial mínima que, para vertidos de aguas
residuales urbanas, deberá ser mayor de 80:1, durante más del 95 por 100 del tiempo, y
mayor que 100:1, en los casos en que, por no existir estratificación o por ser ésta poco
acusada, la mezcla alcance la superficie. Para vertidos industriales, estos valores sólo
tendrán carácter orientativo, debiéndose justificar adecuadamente la adopción de otros
valores de dilución inicial mínima de proyecto, cuando sean inferiores.
A estos efectos, se entenderá por dilución inicial la
que se produce debido fundamentalmente al impulso inicial de los chorros y a la diferencia
entre las densidades del efluyente y del medio receptor. Para el cálculo de la dilución
inicial se utilizarán los métodos indicados en el apéndice B:
Método de cálculo de las diluciones.
Por otra parte, con el fin de establecer un umbral mínimo
para los efectos beneficiosos que se derivan de realizar el vertido lejos de la costa
(entre éstos, introducción de nutrientes en una zona, donde quizás sean necesarios, en
vez de hacerlo donde suelen ser más abundantes y podrían aumentar el riesgo de
eutrofización; dar tiempo para que actúen los fenómenos de eliminación de
microorganismos patógenos; alcanzar grandes profundidades, con lo que se consiguen
mayores diluciones iniciales y mayores probabilidades de que la mezcla no alcance la
superficie), la distancia de vertido, entendiendo por tal la que existe entre la línea de
costa en bajamar máxima viva equinoccial y la boca de descarga más próxima a ésta, no
deberá ser inferior a 500 metros.
El procedimiento para determinar la posición y
dimensiones del difusor constará de las siguientes fases:
- I. Establecimiento de las hipótesis de proyecto. A partir de los estudios
complementarios sobre corrientes, coeficientes de dispersión, coeficientes de
autodepuración y perfiles de temperatura y salinidad, se seleccionarán razonadamente un
conjunto de hipótesis (o combinaciones de éstas) que puedan considerarse pésimas en
algún sentido, y otro conjunto de hipótesis que se consideren como las más probables.
Cuando la importancia del emisario lo aconseje y la disponibilidad de
datos y teorías lo permita, se asignarán probabilidades a cada una de las hipótesis
seleccionadas.
- II. Comprobación de la dilución inicial. Se eligen la posición y dimensiones de un
difusor determinado, respetando la distancia mínima de vertido, y se comprueba si se
cumplen los criterios de dilución inicial, teniendo cuenta los perfiles de densidad (en
caso necesario también las corrientes) correspondientes a las hipótesis pésimas,
utilizando para ello los métodos indicados en el apéndice B.
Si no es así, se varían la posición o las dimensiones del difusor y se repiten los
cálculos.
Como la profundidad y la longitud del difusor influyen mucho más en la
dilución inicial que el diámetro de las bocas de descarga o la separación entre éstas,
para los tanteos se puede suponer que el caudal total se reparte uniformemente por todas
ellas.
- III. Comprobación de los objetivos de calidad. Elegido un difusor y comprobado
previamente de acuerdo con el apartado anterior, se calculará para cada una de las
hipótesis pésimas la máxima concentración de los contaminantes pertinentes (aquellos
que tras la dilución inicial siguen teniendo concentraciones superiores a las fijadas
como objetivos de calidad) que se produce en cada una de las zonas a proteger del área de
influencia del vertido, utilizando para ello los métodos indicados en el apéndice B.
A continuación se comprobará el cumplimiento de los objetos de
calidad. Dado que éstos vienen expresados de forma estadística, si se asignaron
probabilidades a las hipótesis pésimas, la comprobación es directa, si no, el criterio
de comprobación será que, en ninguna de las situaciones pésimas, la concentración
podrá ser superior a la impuesta como objetivo de calidad correspondiente al percentil
más alto.
Si no se cumplen los objetivos de calidad, se elige un nuevo difusor y
se repiten los cálculos, teniendo en cuenta que en esta fase un simple cambio en la
orientación del difusor puede influir apreciablemente en los resultados.
- IV. Dimensionamiento hidráulico. Una vez determinados los parámetros básicos del
difusor (posición y longitud), se procederá a definir todas las características de
éste, como su disposición respecto del terreno y el número, tipo y distribución de
boquillas y orificios.
A continuación, se procederá a calcular las dimensiones de las bocas
de descarga y los diámetros de los diferentes subtramos del difusor, teniendo en cuenta
los siguientes criterios:
- a) Cualquiera que sea el caudal de vertido, éste debe repartirse lo más uniformemente
que sea posible entre todas las bocas de descarga. Conseguir esto, sobre todo cuando las
diferentes bocas se encuentran a distinta profundidad, requiere un cuidadoso
dimensionamiento hidráulico, para el cual podrán utilizarse los métodos de cálculo
indicados en el apéndice B.
- b) Debe evitarse la sedimentación de los sólidos en suspensión en el interior del
difusor. Para ello se estimará una velocidad mínima del efluente (generalmente entre 0,6
y 0,8 m/s) en función del tamaño máximo de las partículas presentes en el difusor que
viene determinado por el tipo de tratamiento realizado, y se justificará que esta
velocidad mínima se alcanza al menos una vez cada día en todas las secciones del
difusor, para lo cual suele ser necesario disminuir el área de éstas escalonadamente.
Además, en el extremo final del difusor se colocará una compuerta de
sección completa destinada a facilitar las limpiezas periódicas mediante impulsión de
altos caudales.
- c) Debe evitarse la intrusión de agua salada en el difusor. El método recomendado
consiste en asegurar que con el caudal mínimo, el número de Froude (definido en el apéndice B) es mayor que uno en todas las bocas de descarga,
para lo cual es posible que durante los primeros años de funcionamiento deban permanecer
cerradas algunas de ellas. Como orientación puede servir el criterio de que la suma de
áreas de las bocas situadas aguas abajo de una sección determinada del difusor no exceda
del 60 por 100 del área de ésta.
- d) El diámetro de las bocas de descarga debe ser suficiente para evitar su obstrucción
por incrustaciones biológicas. Se recomienda que el diámetro no sea inferior a 6 cm.
- e) Deben minimizarse las pérdidas totales de carga.
- f) En emisarios importantes deben colocarse registros que permitan la inspección y el
mantenimiento del interior del difusor. El tamaño de los registros se adecuará al
sistema de inspección previsto, y si éste consiste en el empleo de buceadores, la
distancia máxima entre registros será de 200 m.
5.4.4 Trazado y cálculo del emisario.
Una vez determinados el arranque del emisario y la
posición del difusor, se procederá a definir el trazado del emisario de acuerdo con los
siguientes criterios:
- a) Deben evitarse las curvas siempre que sea posible para facilitar la colocación del
emisario, eliminar la necesidad de anclajes o piezas especiales en los codos y reducir la
formación de depósitos sedimentarios en el interior del emisario.
- b) Debe mantenerse una pendiente razonable, evitando los tramos horizontales o en
contrapendiente, lo que produciría aterramientos en los puntos bajos y bolsas de gas en
los puntos altos. En este sentido, deberá considerarse la posibilidad de que se produzcan
asientos diferenciales.
- c) Deberán evitarse las singularidades detectadas en el estudio de batimetría,
geofísica y geotecnia, tales como afloramientos rocosos, embarcaciones hundidas u otras
tuberías.
A continuación se procede al diseño y cálculo del
emisario, que se hará de acuerdo con los criterios siguientes:
- a) Debe asegurarse la estabilidad del emisario, tanto en la fase de servicio como en la
de construcción.
La estabilidad horizontal de emisarios no enterrados sobre fondos de
materiales sueltos se asegura comprobando que la diferencia entre el peso de la tubería
(llena de agua dulce durante la fase de servicio; vacía, medio llena o llena de agua
salada, durante la fase de construcción, dependiendo del método de instalación) y la
fuerza ascendente, multiplicada dicha diferencia por el coeficiente de rozamiento, resulta
superior a la suma de las fuerzas de arrastre y de inercia, combinando adecuadamente las
debidas al oleaje y las debidas a otras corrientes. El coeficiente de rozamiento adoptado
tendrá en cuenta el tipo y condiciones del suelo y estará comprendido entre 0,75
(fangos) y 1,5 (arenas).
En caso necesario el emisario se lastrará o anclará convenientemente.
La estabilidad vertical incluye dos aspectos diferentes: La seguridad
ante el hundimiento (del emisario y del conjunto emisario-balasto-lastre, si existen) y la
seguridad ante el levantamiento, por falta de peso suficiente o por atrapamiento de aire
dentro de la tubería, especialmente importante en el caso, cada vez más frecuente, de
empleo de materiales plásticos.
Para emisarios anclados o empotrados en fondos rocosos se comprobará
que la resistencia de anclajes y soportes es suficiente.
- b) Debe protegerse el emisario contra los posibles impactos de anclas que se deslizan, o
de artes de pesca de arrastre.
En zonas de materiales sueltos, el método de protección que se
recomienda consiste en enterrar el emisario con un recubrimiento tal que siempre resulte
suficiente para evitar el impacto, incluso teniendo en cuenta las variaciones debidas a
los fenómenos de dinámica litoral. Si se usa material de los fondos contiguos como
recubrimiento, puede servir de orientación un espesor de 2 m en arenas y 7 m en fangos.
En caso necesario, se utilizarán préstamos de material más grueso, escollera e incluso
placas de hormigón.
En fondos rocosos podrá ir parcialmente empotrado o simplemente
anclado, dependiendo del grado de protección que suponga la propia roca.
- c) Debe prestarse atención especial al tramo situado en la zona de rompientes.
Salvo casos excepcionales, debidamente justificados, dicho tramo
estará enterrado y su recubrimiento se calculará teniendo en cuenta las variaciones
estacionales e hiperanuales del perfil de playa y las sobrecargas que en esta zona produce
la rotura del oleaje.
En todo caso, se respetarán los valores estéticos y el uso recreativo
de la zona.
- d) El cálculo de tensiones del emisario deberá tener en cuenta las siguientes
acciones:
- I. En fase de construcción.
- Tensiones de fabricación y manejo en tierra.
- Tensiones producidas al apoyar la tubería en soportes puntuales durante la fabricación
o durante el transporte para su instalación. También tensiones originadas mientras la
tubería está descansando sobre el fondo, antes de su instalación.
- Tensiones debidas a curvaturas forzadas durante la instalación.
- Tensiones producidas durante el arrastre del emisario desde tierra hasta su
emplazamiento definitivo.
- Tensiones debidas a la presión externa del agua del mar durante la instalación cuando
el emisario está vacío. Estas sólo son importantes en emisarios de gran diámetro o que
se colocan a grandes profundidades.
- II. En fase de servicio.
- Tensiones debidas a curvaturas en su emplazamiento definitivo.
- Tensiones debidas a posibles descalces por erosión en el caso de emisarios apoyados
sobre el fondo.
- Cargas producidas por el material de recubrimiento.
La presión interna que se requiere para el funcionamiento del emisario
no suele producir tensiones importantes.
Para la determinación de estas acciones, así como para la adopción
de coeficientes de seguridad, se podrán utilizar las Recomendaciones Generales del
Programa ROM (Recomendaciones para Obras Marítimas) del Ministerio de Obras Públicas y
Transportes, a medida que vayan estando disponibles.
- e) Deben realizarse pruebas de presión para comprobar la integridad y estanqueidad de
los tramos del emisario a medida que van siendo construidos y del emisario completo
después de su instalación.
- f) Cuando se opte por tuberías susceptibles de corrosión (por ejemplo, las de acero),
se utilizarán recubrimientos adecuados y, en caso necesario, protecciones catódicas.