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Para rebajar el nivel freático manteniéndolo a una profundidad conveniente del nivel superior de la explanada o del nivel máximo de penetración de la helada, deben proyectarse drenes enterrados longitudinales.
El nivel freático debe mantenerse de 1 m a 1,50 m., según la naturaleza del suelo, bajo el nivel superior de la explanada. Para ello, el fondo de las zanjas drenantes deberá estar a una profundidad comprendida entre 1,20 m y 1,80 m, bajo el nivel de la calzada.
Los drenes para rebajar el nivel freático se dispondrán, como mínimo, a 0,50 m. del borde de la calzada y en las secciones en trinchera entre dicha posición y la cuneta de pie.
En las figuras 6.5a y 6.5b se representan dispositivos para rebajar el nivel freático mediante drenes enterrados, en secciones a media ladera y en trinchera. Dichos drenes cumplen también la función de drenar el firme.
Para apreciar el efecto de una instalación de drenes sobre el nivel freático, se utilizará el siguiente procedimiento. Se excavarán das zanjas paralelas, de unos 10 m a 15 m de longitud, en la línea de las zanjas de drenaje para la carretera, hasta una profundidad de unos 50 cm por debajo del nivel a que se desea rebajar el agua freática. Se perforarán una serie de taladros, por ejemplo, a intervalos entre 1,5 m y 3 m en la línea perpendicular al eje de la carretera y, por consiguiente, a las zanjas de drenaje. Se situarán los taladros entre ambas zanjas y exteriormente a ellas, par ejemplo, hasta unos 6 m a cada lado. Efectuado este trabajo, se pueden hacer observaciones de los niveles de la capa freática en las taladros, antes y después de bombear el agua fuera de las zanjas, durante un periodo de tiempo suficiente para establecer las condiciones de equilibrio.
Dibujando un gráfico con estas resultados, puede estimarse el efecto de las zanjas de drenaje y establecer la correcta profundidad y separación de los drenes. La capacidad requerida para las tubos del dren puede estimarse por el grado de bombeo necesario para mantener las zanjas libres de agua.