3. DRENAJE DE LA PLATAFORMA Y MARGENES. CRITERIOS DE
PROYECTO
3.1 CONDICIONES GENERALES
3.1.1. Factores a considerar
El drenaje superficial
deberá proyectarse como una red o conjunto de redes que recoja la escorrentía
superficial -y, en algunos casos, las aguas subterráneas- procedentes de la plataforma de
la carretera y de los márgenes que viertan hacia ella, y las conduzca a un desagüe.
Además del coste, deberán tenerse en cuenta factores:
- Topográficos: altitud, posición de la explanación respecto al terreno contiguo,
espacio disponible, origen y posible punto de desagüe de cada red, situación de obras de
drenaje transversal o de paso previstas o necesarias, transiciones de peralte, presencia
de mediana, puntos altos y bajos.
- Climatológicos: régimen seco con chubascos, régimen de lluvias continuas.
- Hidrológicos: presencia, nivel y caudal de aguas subterráneas, aportación y desagüe
de aguas superficiales, escorrentía.
- Geotécnicos: naturaleza y condiciones de los suelos, posibilidad de corrimientos y
erosión, permeabilidad.
Se procurará definir
tramos homogéneos, en relación con estos factores, a los que se pueda dotar de redes de
drenaje superficial del mismo tipo.
Se prestará especial
atención a la posibilidad de modificar el trazado donde la inclinación de la línea de
máxima pendiente de la plataforma resulte muy baja (apartado 3.2.1),
y a las repercusiones de algunos elementos del drenaje superficial -tales como las cunetas
de guarda y las balsas laminadoras de crecidas- en las necesidades de ocupación de
terrenos.
Se recomienda elegir
soluciones que, además de eficientes, sean sencillas, robustas y de fácil mantenimiento.
Donde se considere
aconsejable (por ejemplo, donde se dispongan balsas laminadoras de crecida) deberá
comprobarse que el drenaje superficial de la plataforma y sus márgenes funciona
satisfactoriamente también en régimen transitorio.
3.1.2. Punto de desagüe
A fin de disminuir todo
lo posible los caudales a evacuar, se desaguará la red de drenaje superficial siempre que
sea posible, excepto en zonas muy sensibles a la contaminación donde convenga evitar todo
vertido de aguas pluviales:
- En zona urbana, donde exista una red de alcantarillado y el uso del suelo conduzca a
mayores coeficientes de escorrentía, será generalmente preciso recurrir a sumideros
a menudo mixtos en presencia de aceras- y colectores que desagüen al
alcantarillado, cuya capacidad ante estas aportaciones deberá comprobarse. El agua
procedente del drenaje superficial deberá llevarse separada de las aguas negras, salvo
que el alcantarillado sea unitario y esté provisto de sifones.
- En zona periurbana, donde no se disponga de un sistema generalizado de alcantarillado
-aunque haya un cierto uso urbano del suelo- no se podrá desaguar a cauces naturales sin
antes comprobar su capacidad ante la aportación del drenaje superficial y, en su caso,
prever las medidas a adoptar, acondicionamiento del cauce, colectores, balsas laminadoras
de crecidas, etc.
- Fuera de poblado, el desagüe del drenaje superficial deberá hacerse, en general, a
dónde y como iría normalmente el agua de no existir la carretera, o a cauces naturales o
artificiales, dotados de las protecciones necesarias para evitar erosiones o
sedimentaciones perjudiciales, disponiendo si es preciso dispositivos de disipación de
energía, especialmente donde se vierta en régimen rápido o sea preciso desviar un
cauce. En particular, las aguas procedentes de desmontes no deberán verterse por los
terraplenes contiguos sin disponer las cunetas o protecciones necesarias.
Donde sea preciso
desaguar por infiltración a un terreno permeable se distribuirá el caudal de forma que
la velocidad sea reducida, para facilitar aquélla.