3.5 OBRAS DE PASO, MUROS Y TUNELES
3.5.1. Obras de paso (figura 3.8)
No deberán proyectarse
pasos inferiores donde sea difícil el desagüe por gravedad del caudal de referencia, en
las condiciones previstas en los apartados 1.2.B y 1.5.2.
Excepcionalmente y con las debidas justificaciones de necesidad, posibilidades de
explotación segura y economía, se podrán proyectar sistemas de desagüe por bombeo.
Salvo que sea inevitable
conducirla a lo largo de la obra de paso, el agua del drenaje superficial deberá
desaguarse antes de alcanzarla, especialmente en terrenos agresivos.
Los tableros de los
pasos superiores pueden ser más propicios a la formación del hielo que los pavimentos
contiguos, lo que puede aumentar la necesidad de evacuar de ellos rápidamente el agua y,
donde se prevea el uso de fundentes, de extremar la prevención de infiltraciones o
retenciones de agua, especialmente perjudiciales. Se cuidará que el agua no penetre por
las juntas, utilizando modelos impermeables a todo lo ancho del tablero y evitando el paso
de corrientes importantes sobre ellas.
Se evitará que el agua
escurra por los paramentos, disponiendo en éstos rebordes o goterones y, especialmente,
encauzándola mediante bordillos y desaguándola cada 10 a 20 m, bien a través de
sumideros o colectores que la lleven a unas bajantes; aunque este último sistema puede
presentar inconvenientes -posibilidad de obstrucciones y corrosiones- y por tanto no
siempre resulta recomendable.
No deberán verterse
aguas libremente a otras vías o zonas habitadas, exceptuándose caudales inferiores a
unos 2 l/min, y siempre que no caigan directamente sobre calzadas. En todo vertido libre
será preciso evitar daños por la caída del agua, protegiendo la zona de impacto -con la
extensión adicional que pueda requerir la influencia del viento- y aumentando el número
de puntos de vertidos para disminuir el caudal de cada uno de ellos.
Los colectores (apartado 3.6.5) deberán poder ser conservados fácilmente a través de
arquetas o puntos de limpieza y un diseño poco propicio a atascarse o almacenar agua,
especialmente donde sean de temer heladas; en particular, no deberán tener puntos más
bajos que los desagües. Los tubos deberán ser impermeables y duraderos, y no tener menos
de 15 cm de diámetro. Los sumideros tendrán rejillas adecuadas para prevenir la entrada
de residuos de tamaño excesivo, y se recomienda disponer aliviaderos que permitan verter
el agua libremente fuera del tablero si alguno de ellos se atascara.
Los colectores podrán
disponerse debajo de caces, bordillos o aceras, de modo que éstas se puedan levantar sin
perjudicar a la estructura en caso de tener que arreglarlos; pero no podrán disponerse a
lo largo de vigas, arcos, pilas, ni otros lugares en que su eventual deterioro pueda
perjudicar la estructura. Los colectores que atraviesen juntas de la estructura deberán
permitir sus movimientos relativos sin pérdida de su estanqueidad.
3.5.2. Muros y estribos
En muros y estribos
será preciso evitar que las aguas superficiales se infiltren por su trasdós y asegurar
su evacuación.
Los colectores que se
dispongan en muros o estribos deberán poder limpiarse fácilmente con agua a presión,
disponiéndose los registros y arquetas oportunos. Donde se teman depósitos calizos será
preciso extremar la posibilidad de limpieza (apartado 3.6.5.1).
3.5.3. Túneles
Deberá preverse la
recogida, por medio de caces, de las aguas que caigan a la superficie de la plataforma y,
en especial, de los vertidos procedentes de los vehículos, sin dejarlas correr una
distancia excesiva. Para ello se desaguarán aquéllos, a través de sumideros frecuentes,
a unos colectores. Podrá desaguarse la plataforma hacia un solo lado.
Las arquetas necesarias
irán separadas 100 m como máximo, y preferiblemente 50 m, y se adaptarán a la sección
del túnel. Sus tapas no podrán situarse en la calzada, salvo justificación en
contrario. Su profundidad será suficiente para recoger también el drenaje profundo.
Figura 3.8
Drenaje en obras de paso