ac =
siendo ab la aceleración sísmica básica y
De acuerdo con la
"Norma de Construcción Sismorresistente: Parte General y Edificación
(NCSE-94)", las aceleraciones sísmicas básicas, ab,
pueden obtenerse de la figura 18, o de forma detallada
en el anejo 1 de dicha Norma para los municipios con valores de dicha aceleración iguales
o superiores a 0,04g.
La aceleración sísmica
básica está relacionada con la intensidad MSK (lMSK) mediante la siguiente
fórmula:
log10 ab = 0,3 lMSK -2,23
donde ab es la aceleración sísmica básica (m/s2).
Según la importancia
del puente, la aceleración de cálculo en el terreno se obtendrá multiplicando los
valores básicos por un coeficiente que se indica en la tabla 12.
TABLA 12- COEFICIENTE
gi SEGÚN LA IMPORTANCIA DEL PUENTE
Los coeficientes de nivel de daño aquí definidos,
representan un período de retorno T y un coeficiente de riesgo E (considerando para este
último la vida útil del puente de cien (100) años) de:
Las categorías de los
puentes, atendiendo a criterios de afección y acciones sísmicas, se definirán de
acuerdo con el uso a que se destine la estructura y con los daños que puede ocasionar su
destrucción. Exclusivamente a estos efectos se distinguirán las siguientes categorías:
1) Puentes de importancia moderada
Se incluyen aquellos
puentes con probabilidad despreciable de que su destrucción pueda ocasionar víctimas,
interrumpir un servicio primario u ocasionar daños económicos significativos a terceros.
2) Puentes de importancia normal
Son aquéllos cuya
destrucción puede ocasionar víctimas o interrumpir un servicio necesario para la
colectividad o producir importantes pérdidas económicas sin que, en ningún caso, se
trate de un servicio imprescindible, ni pueda dar lugar a efectos catastróficos.
Se incluyen en este
grupo los pasos superiores, los pasos inferiores y las pequeñas obras de paso
pertenecientes a carreteras de una red de alta capacidad (autovías, autopistas y vías de
conexión) y los puentes y viaductos ubicados en el resto de la red de carreteras.
3) Puentes de importancia especial
Son aquéllos cuya
destrucción puede interrumpir un servicio imprescindible, después de haber ocurrido un
terremoto, o aumentar los daños del mismo por efectos catastróficos. En este grupo se
incluyen al menos los siguientes:
Durante la fase de
construcción, la aceleración de cálculo puede obtenerse multiplicando la aceleración
básica por el factor: 0,3·Lc0,37, donde Lc es la
duración del período constructivo en años.
La cuantificación de
las aceleraciones sísmicas de la estructura se realizará basándose en un espectro de
cálculo, normalizado a una aceleración de cálculo de un g (1 g).
donde:
a.1) Coeficiente de suelo, C
Dependerá de las
características del terreno existente en los primeros treinta metros (30 m) bajo la
estructura. En el caso de que las cimentaciones se encuentren sobre distintos tipos de
suelo, o que una de ellas sea necesario situarla sobre capas de diferente naturaleza, se
determinará como espectro resultante para el puente, la envolvente de los espectros de
dichos tipos de suelo.
A los efectos de estas
determinaciones, los terrenos se clasificarán en:
Para el coeficiente de
suelo C se adoptarán los siguientes valores:
a.2) Coeficiente de contribución de la falla Azores-Gibraltar, K
El coeficiente K tendrá
en cuenta la contribución de la falla de Azores-Gibraltar a la peligrosidad sísmica de
todas las zonas de territorio nacional y su valor podrá variar entre uno y uno y medio (1
a 1,5). Cuando K = 1 la peligrosidad estará motivada por terremotos continentales o de
áreas marítimas adyacentes, y cuando K = 1,5 será debida prácticamente a los
terremotos originados por la propia falla.
En la figura 19 se presenta el mapa con las isolíneas que
definen puntos con igual coeficiente K. En el anejo 1 de la "Norma de Construcción
Sismorresistente: Parte General y Edificación (NCSE-94)", se especifican los valores
del coeficiente K a considerar en las principales poblaciones españolas.
a.3) Coeficiente de amortiguamiento, n
El valor de dicho
coeficiente, dependerá del índice de amortiguamiento x (porcentaje del amortiguamiento respecto al crítico), según la
fórmula:
n=(5/x)0'4 con 1<x<10
donde x se expresará en
tanto por ciento (%).
En general, y salvo
estudios más detallados, se puede considerar un índice de amortiguamiento, x del cinco por ciento (5%).
a.4) Coeficiente de comportamiento, q
Para tener en cuenta que
algunas estructuras puedan proyectarse de tal forma que su comportamiento sea dúctil y,
por lo tanto, que parte de la energía de la acción sísmica pueda disiparse por
deformaciones plásticas, se deberá considerar un factor que tenga en cuenta la
posibilidad real de la formación de rotulas plásticas en las pilas, que garanticen el
comportamiento descrito. Se obtendrá aplicando los criterios siguientes:
- En puentes de tablero recto apoyado sobre pilas de hormigón armado, este comportamiento se conseguirá si se forman rotulas plásticas sólo en las pilas. En este caso las pilas deben estar dimensionadas para que la armadura longitudinal se plastifique y la rotura se produzca por alargamiento del acero. Además las secciones en la zona de la rotula plástica deberán disponer de una armadura transversal de confinamiento adecuada y con un espaciamiento tal que evite el pandeo de las barras longitudinales comprimidas.
En estos casos la ductilidad de cada pila podrá estimarse utilizando como parámetro el axil reducido (Ñ) y, consecuentemente, éste también deberá resultar un indicador adecuado para estimar el factor de comportamiento, cuyo valor será:
q = 3,5; Ñ < 0,3q = 3,5-(Ñ/0,3-1)·2,5; 0,3<Ñ<0,6q = 1; Ñ > 0,6
donde: Ñ (axil reducido) = Nd/Ac·fck
El comportamiento de los estribos tanto longitudinalmente por la interacción con el terreno, como transversalmente por sus dimensiones, suele ser muy rígido y, consecuentemente, poco dúctil.
- En el caso de puentes de un solo vano apoyado en estribos deberá tomarse q < 1,2.
- Para puentes soportados verticalmente sobre estribos y pilas, deberá decidirse el mecanismo resistente frente a las acciones horizontales del sismo.
Si el tablero se fijase horizontalmente a los estribos el comportamiento de la subestructura será rígido y el factor a considerar será: q < 1,2.
Si el tablero es soportado por las pilas, el factor de comportamiento dependerá de las características de ductilidad de las mismas, pero, en todo caso, deberá estudiarse adecuadamente el comportamiento conjunto para que las rotulas se produzcan simultáneamente en todas ellas.
- Para puentes tipo pórtico o arco, con fuertes axiles, será difícil establecer un criterio general ya que la formación de rótulas y su situación dependerá de muchos factores. En todo caso los valores del factor de comportamiento deberán limitarse a q < 2.
En estos casos podrá considerarse:
q = 2; Ñ < 0,3q = 2 - (Ñ/0,3-1); 0,3 < Ñ < 0,6q = 1; Ñ > 0,6
- Para otras tipologías estructurales deberá plantearse un análisis especial para la definición de q, en caso contrario el proyecto se realizará considerando q =1.
En la tabla 13 se
recogen los valores de T0, T1 y a(T0), en función de los coeficientes C y K.
Tabla 13
Valores de T0, T1 y a(T0), en función de los coeficientes C y K. (Norma de
construcción sismorresistente. Parte general y edificación (NCSE-94))
En la figura 20 se representan los espectros de cálculo para
los tres tipos de terreno definidos y diferentes valores del coeficiente K. El espectro
así obtenido se deberá modificar en función:
El espectro de cálculo
para la componente vertical del movimiento sísmico, se obtendrá a partir del horizontal
multiplicado por un factor igual a siete décimas (0,7).
Se deberá considerar la
actuación conjunta de las componentes en las distintas direcciones descritas
anteriormente. Se podrá utilizar en el cálculo la siguiente composición de los efectos
de las acciones mencionadas con el criterio que se expone a continuación:
siendo x, y, z los valores absolutos de los efectos de las acciones sísmicas en las
direcciones longitudinal al puente, transversal al puente y vertical, respectivamente.
El cálculo sísmico
podrá ser efectuado mediante cualquiera de los métodos siguientes:
Este último método
podrá ser usado únicamente para obtener acciones sísmicas en forma de fuerzas, mediante
el empleo de cargas estáticas equivalentes, y solamente cuando el comportamiento
dinámico de la estructura pueda ser suficientemente aproximado mediante un modelo
dinámico de un solo grado de libertad.
Esta condición se
considerará cumplida en los siguientes casos:
1 La masa efectiva
mef de un pilar se obtiene calculando la integral:

a lo largo de la pieza, siendo:
s = la coordenada a lo largo del eje
m(s) = la masa por unidad de longitud en el punto s
f(s) = la deformada del pilar utilizada para la reducción a un (1)
grado de libertad, normalizada de modo que su valor a la altura de los aparatos de apoyo
sea la unidad.
2 El centro de rigidez es el c.d.g. de las
masas virtuales proporcionales a las rigideces transversales de cada elemento sustentador.
En función de las
características específicas del puente, el método deberá aplicarse utilizando uno de
los tres modelos simplificados que se exponen a continuación:
Este modelo podrá
aplicarse cuando, bajo la acción sísmica, la deformación del tablero en un plano
horizontal sea despreciable en comparación con los desplazamientos de las caras
superiores de los aparatos de apoyo.
En la dirección
longitudinal se podrá suponer que esta condición se cumple siempre en puentes
aproximadamente rectos con tablero continuo.
En la dirección
transversal, el tablero podrá considerarse rígido si:
L/B <4,0
o, en general, si se satisface la siguiente condición:
Ld/da<0,20
donde:
En puentes con tablero
rígido los efectos sísmicos se podrán determinar aplicándole una carga estática
horizontal equivalente F, dada por la expresión:
F = M·a(T)·ac
donde:
La fuerza F se deberá
distribuir a lo largo del tablero, de forma proporcional a la distribución de las masas
efectivas.
Este método se puede
considerar, en esencia, un caso particular del indicado en el apartado anterior, en el que
se supone que la mayor parte de la respuesta de la estructura corresponde a una
distribución de desplazamientos tipo d que se pueden obtener, en las tres direcciones del
espacio, mediante la aplicación de las siguientes cargas estáticas de proyecto: fuerza
de frenado en la dirección longitudinal, fuerza de viento en la transversal y peso propio
en la vertical. Sólo será de aplicación si la diferencia máxima entre las luces de los
diferentes vanos que componen el puente no supera el veinte por ciento (20%).
El método suele
presentar la ventaja de poder emplear cálculos ya realizados, aún cuando en ellos se han
utilizado características mecánicas de las secciones brutas que pueden ser incompatibles
con la situación de cálculo prevista. No obstante, a efectos de esfuerzos, la hipótesis
de sección no fisurada implicará mayor rigidez, menor período propio y por tanto, casi
siempre, mayores cargas que las que se obtendrían con propiedades de sección fisurada y,
por el contrario, menores desplazamientos. Los valores así obtenidos, serán
suficientemente aproximados, a efectos prácticos, en la mayoría de los casos normales.
Para cada dirección de
la acción sísmica se podrá obtener un sistema de fuerzas equivalentes a dicha acción,
que sobre cada grado de libertad de traslación i, de los N en que se ha discretizado la
estructura, adoptará la siguiente expresión:

donde:

en la que:
En los casos en que la
acción sísmica sea soportada por cada pila, sin que exista una interacción con las
adyacentes, el valor de la fuerza estática aplicada será:
Fi = Mi·a(T)·ac
donde:
T=2·p(Mi/Ki)1/2
donde Ki son las rigideces de los elementos de la subestructura.
A efectos de aplicación
de la presente Instrucción, en el estudio sísmico de estribos se diferenciarán
básicamente dos casos: estribos continuos con el tablero (puentes integrales) y estribos
flotantes o muros.
En los primeros, donde
el estribo forma parte del tablero o es totalmente solidario con él, la acción sísmica
que deberá soportar será la máxima transmitida por el tablero durante el terremoto.
Cuando la acción sísmica sea también soportada por las pilas, deberán tenerse en
cuenta las rigideces de éstas y la del estribo para establecer la carga sísmica
transferida. Si por otro lado se pretenden minimizar daños en los estribos, éstos
deberán ser diseñados para soportar el empuje pasivo capaz de ser movilizado por el
relleno del estribo, que suele ser mayor que la fuerza máxima estimada transferida al
estribo. Para ello se puede utilizar en una primera aproximación, la formulación que
más adelante se expone.
En los estribos
flotantes o en muros, las expresiones de Mononobe-Okabe pueden proporcionar una primera
aproximación para los empujes activo y pasivo (Ea y Ep):


donde:
siendo ac la aceleración de cálculo (m/s2) y g la aceleración
de la gravedad (9,8 m/s2).
En el caso en que no
existan restricciones significativas para el movimiento del estribo, deberán preverse
valores de este movimiento aproximadamente de dos décimas de la relación entre la
aceleración de cálculo y la aceleración de la gravedad (0,2 ac/g) en metros.
(Apartado derogado por el R.D. 637/07 que aprueba la NCSP-07)