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| Instrucción derogada por la ORDEN FOM/3459/03, de 28 de noviembre. No tenia aplicación desde la aparición de la Orden Circular 323/97 T, de 24 de febrero (sustitución parcial) y la Orden Circular 9/02, de 24 de mayo (sustitución total) |
La renovación superficial de un firme consiste en la restauración de sus características superficiales. A diferencia del refuerzo propiamente dicho, la renovación superficial no tiene por objeto aumentar la capacidad resistente del firme, aun cuando en determinados casos pueda mejorar esta capacidad.
Las condiciones que justifican una renovación superficial de un tramo de carretera son las siguientes:
No es necesario un refuerzo, de acuerdo con los capítulos 3 y 4 de esta norma, pero el estado superficial del pavimento presenta deficiencias que afectan a la seguridad vial, la comodidad del usuario o la durabilidad del firme. Son deficiencias que, en determinado grado, pueden justificar una renovación superficial del firme las siguientes:
Cuando realizada la tramificación según lo indicado en 4.5.5, existan tramos cortos que no precisen refuerzo ni renovación superficial, pero estén comprendidos entre otros que sí lo necesitan, y se pretenda obtener una homogeneidad de la capa de rodadura por motivos funcionales o estéticos.
En ciertos casos convendrá, por razones operativas, extender el criterio expresado en el párrafo anterior a tramos o grupos de tramos de longitud mayor, en los que, de acuerdo con la presente norma, no sean estrictamente necesarios el refuerzo o la renovación superficial, pero se prevea lo hayan de ser a corto plazo.
Los procedimientos de renovación superficial se clasifican en tres grupos:
Supone la remoción de la capa o capas afectadas y su sustitución por otras nuevas de características adecuadas.
Las técnicas de remoción de capas más utilizadas son el fresado y el cepillado. Estos procedimientos suelen emplearse en el caso de pavimentos con roderas por deformación plástica de sus mezclas bituminosas.
Existen diferentes técnicas (fresado, abujardado, ranurado, etc.), cuya adecuación a la renovación superficial buscada debe evaluarse en cada caso.
En cada caso se justificará la solución adoptada, teniendo en cuenta: