ORDEN CIRCULAR 323/97 T, de 24 de febrero
Esta Orden Circular está derogada por la Orden Circular 9/02, de 24 de mayo

4.5 Actuaciones de rehabilitación preventiva

En las zonas denominadas en las tablas 4 y 5 como de actuación preventiva, el valor de la deflexión de cálculo es menor del que se requiere para hacer una actuación de rehabilitación estructural, al no alcanzar los umbrales de agotamiento definidos en las tablas anteriores. En estos casos (con la salvedad explicitada en el último párrafo del apartado 4.4) suele ser rentable una actuación preventiva que prolongue la vida del firme antes de que la aceleración de las degradaciones obligue a una rehabilitación estructural más profunda (de las contempladas anteriormente).

Las actuaciones preventivas consistirán, en general, en recrecidos ligeros de mezclas bituminosas (4 ó 5 cm) e incluso en tratamientos superficiales, por la capacidad de éstos para impermeabilizar, lo que también supone un retraso de la degradación estructural generalizada. No obstante, para las categorías de tráfico pesado T0 a T2 son preferibles los recrecidos por la mayor prolongación de la vida útil de la estructura del firme que implican.

La determinación del momento adecuado para llevar a cabo una actuación preventiva se deducirá de estudios técnico-económicos en los que se tenga en cuenta la evolución previsible del estado del firme, de acuerdo con sus características (tipo, espesores, edad, estado, tráfico, clima, etc), la prolongación de la vida útil que suponen distintas alternativas de actuación preventiva y/o correctiva, y el coste de dichas alternativas. Para la realización de dichos estudios pueden servir de orientación los conceptos y consideraciones indicados en la nota técnica de la Subdirección General de Conservación y Explotación, que se adjunta como anejo 2 de las presentes Recomendaciones.

Como orientación suele ser conveniente intervenir preventivamente a partir de índices de deterioro estructural del tramo homogéneo (porcentaje de longitud de carril con deterioros por agotamiento estructural) de 5 ó 10 para las categorías de tráfico pesado más altas (T0 ó T1, respectivamente), especialmente en firmes semirrígidos. Con este tipo de actuaciones se puede conseguir una economía muy importante de los gastos de conservación a largo plazo, por lo que, siempre que sea posible, previo estudio correspondiente, se seguirá la metodología que se expone en el punto 2 de la nota técnica mencionada (anejo 2).

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