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| Esta Orden Circular está derogada por la Orden Circular 9/02, de 24 de mayo |
Esta guía tiene por objeto facilitar la labor del Ingeniero que tenga que analizar las deflexiones de una carretera con pavimento bituminoso y, basándose en ellas, además de en otros datos de estudio, proyectar la rehabilitación estructural más adecuada en cada uno de los tramos homogéneos diferenciados, que se establezcan a partir del análisis completo de su problemática específica.
La guía pretende además simplificar y armonizar todas las fases de evaluación, interpretación y determinación de las deflexiones, así como del posterior cálculo de los espesores de fresado, reposición y/o recrecido con los que se definirán finalmente las actuaciones que haya que llevar a cabo.
Planteada la necesidad de la rehabilitación estructural de un firme de carretera, para la determinación de la solución más adecuada, en el caso más general se deberán realizar las siguientes etapas:
Estas etapas podrán en algunos casos, simultanearse y simplificarse, según la naturaleza de los deterioros del firme y la técnica de rehabilitación que se pretenda utilizar como más idónea.
Dada su finalidad, esta guía se centra específicamente en la etapa de evaluación del firme mediante el estudio de deflexiones, contando con el imprescindible auxilio de la inspección visual y otros datos complementarios de los que se disponga en el momento de realizar el proyecto de rehabilitación.
Para poder evaluar el estado de un firme, es muy importante recopilar previamente sus parámetros más significativos, así como los del entorno y de las solicitaciones del tráfico. Los datos básicos, de un tramo de carretera, más interesantes de analizar pueden ser:
La evaluación del firme existente tendrá por objeto caracterizar su estado con la finalidad de establecer un diagnóstico que permita seleccionar y proyectar la actuación de rehabilitación más adecuada en cada uno de los tramos homogéneos, de comportamiento sensiblemente uniforme, en que pueda dividirse la carretera en estudio.
El proceso de recopilación de la información necesaria para evaluar el firme se deberá hacer con la amplitud y detalle precisos en cada caso para conseguir los objetivos de la evaluación y definición de la actuación a llevar a cabo.
Para el estudio del estado del firme de una carretera se dispondrá como elementos básicos de la evaluación del deflectograma y de la segmentación en tramos homogéneos de comportamiento uniforme, caracterizados por el valor medio de las deflexiones patrón, su dispersión y la deflexión característica.
Junto con las deflexiones, una inspección visual detallada definirá los trabajos complementarios de extracción de testigos, calicatas y eventuales ensayos que se deban realizar. La inspección visual se intensificará en aspectos concretos que convenga aclarar (como por ejemplo, zonas singulares que no cumplan las condiciones de tramificación, puntos o zonas de extensión muy limitada con deflexiones anormalmente altas, estado del drenaje, etc). Es importante determinar los tramos homogéneos de comportamiento uniforme, cuyo estudio puede hacerse globalmente, incluso aunque no sean adyacentes. Se tendrá así una visión más amplia de los problemas, que puede reducir los trabajos de reconocimiento y análisis mediante extracción de testigos, calicatas, ensayos de laboratorios o in situ, u otros igualmente costosos.
El análisis de los datos de partida, antes mencionados, permitirá hacer una primera tramificación. Esta es especialmente importante en itinerarios largos, ya que facilitará la programación de los trabajos de campo necesarios para conseguir muestras suficientemente representativas, y el análisis de los datos disponibles para establecer el posterior diagnóstico sobre el estado del firme.
A los efectos de esta tramificación, se considerarán tramos distintos aquellos en los que existan variaciones sensibles en los datos de partida indicados en el apartado 3, que puedan influir significativamente en el comportamiento del firme, y en la solución de rehabilitación a adoptar.
En principio, se considerarán tramos homogéneos (salvo mayor información de origen, por ejemplo, relativa a la naturaleza de la explanada) los que respondan simultáneamente a los siguientes datos idénticos de partida en el inventario de firmes y en la categoría de tráfico pesado:
Los tramos de estudio deberán ser homogéneos no sólo en cuanto a su origen, sino también de comportamiento uniforme. Esta uniformidad no podrá normalmente establecerse contando exclusivamente con los datos antes reseñados, sino que deberán basarse además en la inspección visual y en la auscultación con equipos de medida de deflexiones, completándose el análisis con sondeos, calicatas, toma de muestras y ensayos de laboratorio, según se indica en los apartados posteriores de esta guía.
La inspección visual es fundamental para la evaluación precisa del estado del firme. Independientemente de disponer de los datos de las campañas de auscultación superficial de los pavimentos, cuando sea preciso abordar un proyecto de rehabilitación estructural, los datos disponibles se tendrán que complementar con una inspección visual detallada que deberá hacerse por técnicos especialistas, a poder ser en la época más adecuada del año, de acuerdo con las características climáticas de cada zona.
El objeto de la inspección visual será el firme: pero también todo lo de su entorno que pueda tener influencia en su estado, tal como la situación de la explanada (desmonte, terraplén o media ladera), las condiciones de drenaje (cunetas, desagües, drenes, etc.) y las características del terreno que lo sustenta.
Con la inspección visual se intentará fundamentalmente caracterizar el estado del firme. Al mismo tiempo, esta inspección ayudará a tramificar la carretera objeto de estudio, y a interpretar los resultados de la auscultación, efectuada con equipos de medida de la deflexión.
La inspección visual, las deflexiones y los otros parámetros de que se disponga, servirán para hacer una programación óptima de los trabajos de campo, que no deberán ser más que los necesarios (lo que redundaría en un mayor coste económico y en un aumento de los plazos de estudio y redacción del proyecto), ni menos de lo conveniente, para poder evaluar correctamente el estado del firme y definir con suficiente precisión la tipología de las soluciones de rehabilitación.
En algún caso, la inspección visual puede ser determinante en la elección de la solución de rehabilitación más adecuada. También este tipo de reconocimiento cuidadoso juega un papel importante, aunque no exclusivo, en la determinación de la solución correcta en las zonas donde, por la magnitud de las deflexiones, se requiera un estudio especial o donde convenga un tratamiento singular y diferenciado del tramo en su conjunto.
La inspección visual realizada, según se indica en el apartado 4.3., deberá completarse con la auscultación mediante equipos que proporcionen información sobre la capacidad resistente del firme. Básicamente, con todos los equipos de medida existentes se aplica una solicitación al firme, se mide su respuesta (normalmente, la deformación vertical o deflexión) y, a partir de ella, se evalúan sus características estructurales y, en su caso, las de la coronación de la explanada. La solicitación aplicada, la respuesta obtenida y la forma de medirla, varían de unos equipos y métodos a otros, por lo que es preciso unificar los resultados según se indica en el apartado 5 de esta guía.
Por otra parte, el rendimiento de estos equipos es también muy variable: los hay que se desplazan a velocidad constante, midiendo en una o ambas rodadas a intervalos constantes, normalmente entre 3 y 5 m (deflectógrafos tipo Lacroix, curviámetro, etc.), mientras que otros deben ser estacionados en cada punto de medida (viga Benkelman, deflectómetro óptico, deflectómetros de impacto, etc.). Todo ello obliga a adoptar unos parámetros de referencia (deflexión patrón y deflexión de cálculo) que se desarrollan también en el apartado 5 de esta guía.
En el proceso completo de evaluación del firme existente, tras el análisis de los datos de partida, la inspección visual y la auscultación con equipos, será aconsejable, en algunos casos realizar sondeos, calicatas, toma de muestras y ensayos de laboratorio para completar los datos anteriores. Básicamente se deberá obtener información de carácter puntual. pero precisa, sobre:
Cuando sea preciso este último tipo de información estará basado en la toma de muestras; el número de zonas que se debe investigar y su localización dependerá de cada caso concreto. pero deben ser tales que permitan el estudio de la problemática de cada uno de los tramos homogéneos de comportamiento uniforme y zonas singulares. que se hayan establecido.
En la mayoría de las ocasiones, las deflexiones excesivas en zonas de desmonte se deben a defectos de drenaje que deben corregirse. Es frecuente que, aunque no se llegue a esos valores considerados como excesivos, existan deficiencias generalizadas de drenaje (por lo menos, en lo que al drenaje superficial se refiere), que repercutan negativamente en la capacidad resistente del firme, y que habría que corregir en cualquier circunstancia, para garantizar la eficacia de cualquier solución de rehabilitación del firme que después se aplique.
El análisis de otros datos que proporcionan algunos equipos de medida de deflexión, como la línea de influencia de la deformada o el radio de curvatura, puede contribuir a clarificar o cuantificar los problemas y sus posibles soluciones.
A efectos de calcular los espesores de refuerzo de un firme, se considerará como deflexión patrón la recuperación elástica de la superficie del firme, al retirarse un par de ruedas gemelas (norma NLT-356), y en las condiciones siguientes:
Según el método de recuperación de la norma NLT-356, la deflexión patrón normalizada es la que se obtiene con la viga Benkelman.
Cuando se empleen equipos distintos para medir la deflexión, la obtenida se relacionará con la normalizada según se indica en el apartado 5.7.
En cualquier caso, para que la medida de la deflexión sea válida y aplicable a soluciones de rehabilitación estructural, los ensayos se realizarán siempre que la temperatura de la superficie del pavimento esté comprendida entre los límites siguientes:
Para hacer una tramíficación de zonas homogéneas en las que luego se aplicará una única solución de refuerzo o de rehabilitación estructural, es recomendable disponer de una representación gráfica de las deflexiones (deflectograma), tomando como abscisas las distancias al origen de los puntos de medida y, como ordenadas, los valores de las deflexiones. Un ejemplo puede ser el esquematizado en la figura 1.
Visualmente en él, se puede hacer una tramificación provisional de zonas homogéneas de comportamiento uniforme que complete o corrija la efectuada previamente, según lo indicado en el apartado 4.2. En la mayoría de los equipos de auscultación actuales, este deflectograma vendrá dado directamente por el propio equipo de medida.
Este método visual puede sustituirse o completarse con otros realizados con ordenador. Son interesantes, sobre todo, aquellos programas existentes de tratamiento automático de las deflexiones que permitan determinar, de una manera precisa, tramos estadísticamente homogéneos mediante tests de homogeneidad.
Figura 1
Ejemplo de deflectograma
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Como a efectos constructivos no es operativo que los espesores de refuerzo estén cambiando cada pocos metros, convendrá establecer en cada proyecto de rehabilitación estructural una longitud mínima operativa de tramo de estudio, considerándose zonas singulares que requerirán un estudio especial, las que no alcancen la longitud mínima, que a efectos de aplicación de esta guía, se considera de 100 m.
En un tramo homogéneo (ver apartado 4.2) que tenga un comportamiento uniforme, sus deflexiones se distribuirán aleatoriamente alrededor de la media (m), siguiendo una distribución normal con una desviación típica muestral (s). La enorme experiencia acumulada en nuestro país sobre el tratamiento de las deflexiones medidas con cualquiera de los equipos de auscultación indica que es frecuente encontrar, en este tipo de tramos, unos coeficientes de variación de las deflexiones determinados por el cociente (s/m) comprendidos entre 0,20 y 0,30. En tramos muy uniformes, se dan valores inferiores a estos. Entre 0,30 y 0,40 indican menor uniformidad, pero se considera todavía aceptable. Si el coeficiente de variación de las deflexiones supera ampliamente el valor de 0,40, no podrá considerarse que el tramo tiene un comportamiento uniforme.
Como consecuencia de todo lo expuesto, la tramificación deberá hacerse, entre otros, con los criterios siguientes:
Analizado el deflectograma, las zonas que no hayan podido tramificarse según los criterios indicados, en especial los numerados 2, 5 y 7, se considerarán como singulares y, por tanto, en ellos será preceptivo disponer de información complementaria, según se indica en el apartado 5.5.
Realizada la tramificación según los criterios definidos en el apartado anterior, ésta deberá ser comprobada y verificada "in situ" por el ingeniero encargado del proyecto de rehabilitación.
Se estudiarán especialmente los casos en que exista discrepancia entre los valores de deflexión, el aspecto superficial del pavimento y la sección estructural del firme, para conocer las razones de tal discrepancia, efectuando eventualmente trabajos complementarios de reconocimiento (nuevas medidas de deflexión, calicatas y ensayos complementarios, etc.).
La tabla 1 de esta guía recoge y resume las diferentes opciones que se pueden presentar. En general, se considerará que hay suficiente concordancia cuando, siendo las deflexiones altas, el pavimento esté degradado y se estime que la sección estructural del firme es escasa para las solicitaciones que soporta; así mismo, cuando las deflexiones sean bajas, el pavimento presente buen aspecto superficial y la estructura del firme parezca adecuada para las solicitaciones que soporta. Estos dos supuestos corresponden a los números 1 y 8 del la tabla 1 y los casos en que no hay concordancia vienen dados por los números 2 a 7 de la misma tabla. En ésta se indica la conveniencia o no de emplear en el dimensionamiento de la rehabilitación estructural los valores de las deflexiones y algunas posibles causas de las discrepancias observadas.
Conviene tener en cuenta que la calificación de las deflexiones como altas o bajas es relativa y éstas deben relacionarse siempre con las características de la sección estructural del firme existente; como es evidente, no cabe esperar los mismos valores de deflexión en los firmes flexibles, que en los semiflexibles y semirrígidos.
Tabla 1
Compatibilización de las medidas de la deflexión, la inspección visual y el tipo de
sección estructural para la determinación de la solución de rehabilitación.
| CASO | A.S. | E.F. | D. | D.D. | VER |
| 1 | Malo | Escasa | Altas | SI | Se precisa una rehabilitación estructural |
| 2 | Malo | Escasa | Bajas | NO | Si las deflexiones son bajas por haberlas medido en época seca, repetirlas en época adecuada o emplear un coeficiente corrector mas ajustado al real. La aparente discrepancia también puede deberse a que alguna de las capas del firme haya sido tratada con un conglomerante hidráulico, y no se haya tenido en cuenta esta circunstancia. |
| 3 | Malo | Adecuada | Altas | DUDOSO | Si hay deterioros en una capa del firme o de la
explanada corregirlos antes de efectuar la rehabilitación generalizada. Si la vida del firme está agotada, puede dimensionarse el refuerzo por deflexiones. |
| 4 | Bueno | Escasa | Altas | DUDOSO | Posible refuerzo o renovación superficial reciente, firme recién construido (en tales casos, puede dimensionarse el refuerzo por deflexiones). |
| 5 | Malo | Adecuada | Bajas | NO | Defectos en la capa superficial (debe hacerse rehabilitación superficial) |
| 6 | Bueno | Escasa | Bajas | NO | Si el buen aspecto del pavimento proviene de una reciente renovación superficial, se esta en un caso análogo al 2. |
| 7 | Bueno | Adecuada | Altas | NO | Posible medida de deflexiones con temperatura elevada del pavimento, o tramo con pocas medidas. |
| 8 | Bueno | Adecuada | Bajas | SI | Puede no ser precisa una rehabilitación. |
Siendo:
Sin perjuicio de lo anterior, deberán estudiarse con detalle las zonas singulares, en particular las de los valores altos de deflexión, para proyectar y realizar en ellas los tratamientos necesarios independientes del refuerzo general, tales como mejora de drenaje, corrección de blandones, saneos específicos más profundos, reconstrucción del firme, etc.
Cada tramo homogéneo establecido se estudiará por separado y en él se determinará un valor de la deflexión que se considerará representativo del estado del firme. Lo normal será emplear un valor de deflexión característica dk, que, suponiendo que los valores de la deflexión se reparten según una curva de Gauss, vendrá definido por la expresión:
dk=m+2s
en donde:


Siendo di la deflexión del punto i, y n el número de puntos medidos.
El coeficiente 2 que figura en la fórmula de dk equivale a una probabilidad del 97,5% de que la deflexión característica no sea sobrepasada a lo largo del tramo (el valor 2 es una aproximación del de 1,96 que se obtiene con una distribución normal).
Es importante, en todo caso, tratar independientemente las poblaciones de las deflexiones del carril derecho e izquierdo de la misma calzada, puesto que corresponden, en general, a familias claramente diferenciadas, y se cometería un error no admisible en el tratamiento de los datos y en el cálculo del espesor de refuerzo correspondiente. La diferenciación de los valores entre los diferentes carriles podría explicarse porque, aparte de que la estructura del firme es a veces distinta en ambos (sobre todo, si se ha ensanchado la carretera por un lado), las condiciones de drenaje y del suelo suelen ser diferentes en las carreteras a media ladera, y también en ocasiones las de drenaje en los desmontes, ya que el agua del subsuelo puede provenir preferentemente del lado derecho o izquierdo de la carretera, en función de las pendientes longitudinales y transversales de la calzada y de la explanada.
Si se miden por separado las deflexiones en la rueda derecha e izquierda del equipo de auscultación, como hacen los deflectógrafos, se podrá observar también que las medidas corresponden a poblaciones distintas, siendo generalmente más desfavorables la de la rodada derecha, situada más cerca del borde de la carretera, que la de la rodada interior, correspondiente al centro, que normalmente tiene menos humedad en la explanada.
Cuando la solución de rehabilitación estructural que se adopte consista en un refuerzo por igual en todo lo ancho de la calzada, a efectos de cálculo del espesor necesario deberán tomarse las deflexiones del carril y la rodada más desfavorables.
Si se emplean equipos de medida diferentes a la viga Benkelman, las deflexiones se determinarán por correlación con la deflexión patrón mediante estudios debidamente justificados. Para los equipos de auscultación más habituales, en España podrá prescindirse de ellos en los casos que a continuación se indican, al haberse realizado estudios específicos para cada uno de ellos en la Dirección General de Carreteras:
En principio, y siempre que sea posible, para las medidas de la deflexión del tramo objeto de estudio, se realizarán en la época de máxima humedad de la explanada, que será función de la climatología de la zona y del tipo de sección estructural del firme auscultado. En caso contrario, a las medidas habrá que aplicarles un coeficiente corrector Ch, determinado por estudios de variación de deflexiones con la humedad de la explanada en la zona de que se trate.
La aplicación del coeficiente Ch es bastante imprecisa y con un margen a la interpretación, basándose en la experiencia del ingeniero encargado del proyecto de rehabilitación. Por ello, en caso de duda, a veces se podrá recurrir a comparar los diferentes espesores de refuerzo que resultarían aplicando distintos coeficientes Ch con el estado de degradación que muestre una inspección detallada de la carretera. Con ello se podrá comprobar indirectamente el posible grado de acierto en la elección del coeficiente corrector. De todas formas, hay que prescindir de medidas hechas con la explanada helada y será preferible no utilizar tampoco medidas realizadas en época muy seca.
Cuando no se disponga de estudios adecuados de variación de deflexiones con la humedad, se podrán utilizar los coeficientes correctores obtenidos por el proceso siguiente:
Se considerarán dos tipos de explanada según la clasificación de suelos hecha de acuerdo con el artículo 330(1) del Pliego de Prescripciones Técnicas Generales para Obras de Carreteras y Puentes (PG-3/97):
(1) Pendiente de publicación: mientras tanto puede consultarse con el Servicio de Geotecnia de la Dirección General de carreteras
Se considerarán además dos tipos de condiciones de drenaje:
A estos tipos de explanada y drenaje les corresponderán los coeficientes correctores Ch de la deflexión característica, según la época del año en la que se ha realizado la medida de acuerdo con lo indicado en el tabla 2 de esta guía.
Tabla 2
Coeficientes correctores de la deflexión por humedad de la explanada
| TIPO DE EXPLANADA Y DRENAJE | COEFICIENTE Ch | ||
| Período húmedo | Período intermedio | Período seco | |
| A 1 | 1 | 1,15 | 1,30 |
| A2 B1 | 1 | 1,25 | 1,45 |
| B2 | 1 | 1,30 (*) | 1,60 (*) |
* Valor orientativo para estudios especiales. Deben mejorarse necesariamente las condiciones de drenaje y, posteriormente, medir nuevamente las deflexiones.
Los períodos húmedo, intermedio y seco deberán determinarse en cada caso específico, teniendo en cuenta que las máximas deflexiones suelen producirse con cierto desfase respecto a la época de lluvias (nunca inferior a las dos semanas). En el caso de no disponer de datos suficientemente fiables para determinar si la medida de las deflexiones corresponden a un periodo húmedo, intermedio o seco, se adoptará el siguiente criterio:
Se tomará la precipitación de la estación meteorológica más apropiada al tramo en estudio dentro de cada zona de referencia, y en comparación con los valores de la tabla 3, se determinará si el período climático en el que se ha realizado la medida de la deflexión es húmedo, intermedio o seco.
Tabla 3
Zonas con nivel de precipitación anual semejante para la estimación de los periodos
húmedo, intermedio y seco
| ZONA | PRECIPITACIÓN EN EL MES DE REFERENCIA (mm) | ||
| Período húmedo | Período intermedio | Período seco | |
| 1 | > 125 | 90 - 125 | < 90 |
| 2 | > 100 | 70 - 100 | < 70 |
| 3 | > 80 | 50 - 80 | < 50 |
| 4 | > 65 | 45 - 65 | < 45 |
| 5 | > 45 | 30 - 45 | < 30 |
| 6 | > 30 | 20 -30 | < 20 |
| 7 | > 20 | 10 - 20 | < 10 |
* Los datos de la tabla se han determinado por adaptación y simplificación de los datos disponibles durante un período de 30 años en las estaciones principales del Instituto Nacional de Meteorología.
Figura 2
Zonas con nivel de precipitación anual semejante
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Si las deflexiones se han medido en la segunda quincena de un determinado mes, se comparará la precipitación recogida en dicha estación meteorológica durante el mes anterior al de las medidas, con los valores que figuran en la tabla 3, para determinar si el período climático es húmedo, intermedio o seco, y aplicar, en su caso, el coeficiente corrector Ch indicado en la tabla 2.
Si la medida se ha hecho en la primera quincena de un mes, la comparación con los valores de la tabla 3, se hará sumando la precipitación de la primera quincena del mes anterior y la de la segunda quincena de dos meses antes, al mes en que se han medido las deflexiones.
Así, por ejemplo, para deflexiones medidas entre el 6 y 8 de marzo se tomará como comparación con los valores de la tabla, la precipitación total ocurrida en la estación meteorológica de referencia entre el 16 de enero y el 15 de febrero del mismo año; para deflexiones medidas entre el 20 y el 22 de marzo, se tomará como precipitación total la del mes de febrero del mismo año. Con esta metodología, se tiene en cuenta el desfase habitual entre las máximas deflexiones y la época de lluvias, a que se ha hecho referencia anteriormente.
La deflexión patrón se referirá, como se ha indicado, a una temperatura patrón del pavimento igual a 20ºC. En firmes sin mezclas bituminosas no hay problemas, a efectos prácticos, porque la temperatura no influye en las deflexiones y, por tanto, valen las medidas hechas sin aplicar ninguna corrección. Lo mismo puede decirse cuando el espesor de las mezclas es pequeño (inferior a 10 cm).
Cuando el espesor es mayor (10 o más centímetros de mezclas bituminosas), hay que aplicar un coeficiente de corrección Ct por temperatura, en función de la obtenida en el pavimento, siguiendo el procedimiento indicado en la norma NLT-356. En la figura 3 se representan los coeficientes Ct de la norma NLT-356 que deben aplicarse en función de que el pavimento esté poco o muy fisurado. Cuando el pavimento está muy fisurado, la temperatura tiene menos influencia en la deflexión (figura 3). En el caso límite de un pavimento totalmente fisurado, el firme se comportaría como un material granular sin cohesión en el que no habría que aplicar coeficiente corrector por temperatura.
Figura 3
Coeficiente de corrección por temperatura del pavimento
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En ningún caso deberán hacerse las medidas con temperaturas del pavimento inferior a 2ºC, para prevenir hacerlo con un firme helado, que invalidaría los resultados. En los firmes con cierto espesor de mezclas bituminosas (10 o más centímetros), tampoco deberán hacerse con más de 30º C. ya que no se podría obtener una deflexión fiable (ver apartado 5.3).
Como expresiones analíticas del coeficiente Ct pueden tomarse las siguientes (en función de la temperatura t del pavimento en grados Celsius).
Aplicando a la deflexión característica dk de cada tramo los coeficientes de corrección por humedad de la explanada Ch y por temperatura Ct, se obtendrá la deflexión de cálculo, referida siempre a las deflexiones patrón medidas con la viga Benkelman:
dkc =Ch·Ct·dk
Las etapas que se han venido considerando para el estudio de la rehabilitación estructural del firme se completarán, tras el diagnóstico sobre el estado del firme y sobre las causas de las degradaciones observadas, con el análisis de las distintas soluciones de rehabilitación posibles y con la selección y diseño de las más apropiadas en cada caso, de acuerdo con la presente Orden Circular 323/97 T sobre el proyecto de las actuaciones de rehabilitación estructural de firmes de pavimento bituminoso, de la que esta guía es uno de sus anejos.
Estas últimas fases del estudio no son evidentemente objeto de esta guía, referida exclusivamente a la medición y análisis de las deflexiones. No obstante, con lo indicado en ella se dispone de una ayuda eficaz para que, partiendo del estudio de los tramos homogéneos de comportamiento uniforme, se llegue, en cada caso a la solución más adecuada, de acuerdo con la presente Orden Circular.